Participar: la responsabilidad que evitamos

La semana pasada hablamos de por qué el 2026 ya no permite la indiferencia. Hoy toca hablar de lo que sigue cuando la conciencia ya no basta.

Y lo que sigue es organizarnos, participar, y mantener una presencia constante. No como consigna, sino como una acción directa y permanente.

Somos aproximadamente el 61% de los electores quienes no dimos nuestro voto a MORENA para conducir el rumbo del país y la administración pública. Algunos optamos por otras expresiones políticas; otros simplemente no acudimos a las urnas el pasado 2 de junio del 2024. Este dato no es anecdótico, es el antecedente directo del momento que hoy vivimos.

Esta gran mayoría; fragmentada en minorías; hoy comparten una preocupación común: la inseguridad que no cede, una educación que no mejora, la infraestructura que se deteriora, el crecimiento de la informalidad por falta de oportunidades y la pérdida del empleo formal. Problemas cotidianos que ya no se resuelven con indignación sino con acción organizada.

Por lo que es momento de participar. Y cuando hablo de participación me refiero a realmente organizarnos como sociedad civil: no a través de grandes colectivos, sino con grupos vecinales, que incida primero de manera local, creando una agenda común que incida y represente el interés general ante el municipio o alcaldía que nos corresponda, ante el diputado local. Sin importar el partido del que emergieron, tienen un mandato y están obligados a escuchar y trasmitir el sentir del ciudadano.

Es momento de que tomemos decisiones más determinantes y asumir que la participación política no se limita al voto. Acercarse, afiliarse o incidir desde el partido que resulte más afín a nuestras convicciones no es claudicar, es disputar espacios y equilibrar nuevamente la balanza. Porque disentir no es estar contra el gobierno. Es señalar lo que no está bien.

Si un solo partido concentra Hoy el poder y ha transformado la vida política nacional, No es únicamente por su organización sino por nuestra baja participación. Porque participar no es votar cada 3 años ni acudir a una marcha ocasional; participar es construir plataformas, abrir foros de discusión y generar propuestas que atiendan lo inmediato y sienten las bases de un diálogo nacional.

Hoy todo ha cambiado. Ya no se necesitan espacios físicos ni las estructuras tradicionales para abrir la conversación sobre el acontecer nacional. Existen plataformas digitales, canales y herramientas de difusión al alcance de todos que nos permiten la comunicación efectiva para construir agendas comunes desde los nucleos, pequeños pero constantes.
Desde ahí es posible integrar a quienes se abstuvieron y que al día de hoy representan el 38% aproximadamente del padrón electoral. Ciudadanos que no están al margen por desinterés nada más, sino por la falta de representación. Son ellos los que harán la diferencia en el 2027.

Es momento de cambiar las estadísticas. Que el abstencionismo, deje de definir al país y que la participación sea la regla, no la excepción.

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC