Un domingo bajo una ola de violencia con 14 muertos y 45 detenidos.
Hubo bloqueos, tiroteos y quemas de autos en Jalisco, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Colima, Guanajuato y Zacatecas; la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, es el mayor golpe del gobierno de Sheinbaum al narcotráfico
CIUDAD DE MÉXICO. — Con la colaboración de los servicios de inteligencia estadounidenses, el Ejército de México mató el domingo a Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», el narcotraficante más buscado y peligroso del mundo, lo que desató una ola de violencia narco en diferentes ciudades del país que se saldó con 14 muertos, entre ellos siete miembros de la Guardia Nacional, y al menos 45 detenidos, según confirmaron fuentes del Gobierno mexicano.
El fatídico golpe al cabecilla narco de 59 años mantiene en vilo a varios distritos del país que gobierna Claudia Sheinbaum, mientras miembros de las organizaciones criminales incendiaron coches y dispararon contra las fuerzas mexicanas. Fuentes oficiales indicaron que tres integrantes de las fuerzas resultaron heridos en los incidentes y tuvieron que ser hospitalizados.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunció el domingo por la noche la suspensión de las clases durante tres días de manera preventiva y afirmó que el objetivo principal es garantizar la seguridad de las personas. Además, afirmó que, por el momento, no habrá transporte público. Varias compañías aéreas han suspendido sus vuelos desde y hacia distintos lugares de Jalisco por precaución.
Además, el golpe al narcotráfico ha afectado al fútbol. El partido que iba a disputarse el 22 de febrero entre los equipos Querétaro y Juárez fue cancelado.

Líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el grupo criminal más relevante del país, Oseguera dirigía una empresa delictiva con mil y un tentáculos, poderosa como ninguna otra, y cuyas prácticas comerciales, ligadas principalmente al narcotráfico, eran violentas y agresivas.
Aunque hasta el mediodía del domingo las autoridades no habían facilitado muchos detalles, se supo que El Mencho había sido detenido en un operativo en la sierra de Jalisco, al suroeste de Guadalajara, donde se movía a sus anchas desde hacía décadas, protegido por sus huestes criminales. En esa misma operación, otros seis integrantes de la organización fueron abatidos, dos fueron detenidos y se incautaron diversas armas, entre ellas lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.

La Secretaría de Defensa (Sedena) informó de que Oseguera resultó gravemente herido durante el tiroteo de Tapalpa y falleció mientras era trasladado por vía aérea a la Ciudad de México. La secretaría también señaló que las autoridades estadounidenses proporcionaron información complementaria.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, confirmó que un nuevo grupo liderado por militares norteamericanos y especializado en la recopilación de inteligencia sobre los cárteles de la droga había jugado un papel crucial en la redada. El Grupo de Trabajo Interinstitucional Conjunto contra los Cárteles, que involucra a varias agencias del Gobierno estadounidense, se lanzó silenciosamente a finales del año pasado con el objetivo de cartografiar las redes de miembros de los cárteles de la droga en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México.
Las consecuencias de su muerte hunden a México en un escenario aún más incierto.
La caída de El Mencho, objetivo prioritario también de Estados Unidos, es el mayor golpe que se ha dado contra el narcotráfico en la historia reciente. El gobierno de Donald Trump ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que ayudase a su captura. La Casa Blanca lo acusa de tráfico de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo.
A través de una publicación en X, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, confirmó la asistencia de Estados Unidos en materia de inteligencia para llevar a cabo la operación. «El presidente Trump ha sido muy claro: EE. UU. garantizará que los narcoterroristas que envían drogas letales a nuestra patria se vean obligados a afrontar la ira de la justicia que merecen desde hace mucho tiempo. La Administración Trump también elogia y agradece a los militares mexicanos su cooperación y la ejecución exitosa de esta operación».
En términos de importancia e impacto, su muerte solo puede compararse con la captura de Ismael El Mayo Zambada, antiguo líder del extinto Cartel de Sinaloa, en julio de 2024. Como antes El Chapo Guzmán o el propio Mayo Zambada, El Mencho había construido un aura de misterio a su alrededor, que bebía del poder arrasador del CJNG y de su escaso protagonismo mediático: todas sus fotos tenían décadas de antigüedad.
La detención de El Mencho es un triunfo de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, liderada por su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en uno de los momentos más críticos del sexenio, con la violencia en aumento en lugares como Sinaloa o Michoacán.
Oseguera también es un viejo conocido de García Harfuch. El 20 de junio de 2020, El Mencho ordenó un asalto armado sin precedentes contra Harfuch en las calles de Ciudad de México. El funcionario resultó herido y tres personas fallecieron, entre ellas dos escoltas.

La noticia de la muerte de Oseguera Cervantes ha desatado una reacción violenta por parte del crimen organizado: innumerables bloqueos, tiroteos y quema de vehículos por parte de su grupo se han producido en varios estados del centro del país (Michoacán y Jalisco, donde tenía su bastión), pero también en Tamaulipas, Colima, Guanajuato, Nayarit y Zacatecas.
El gobernador del estado de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, escribió en X que había recibido informes de bloqueos de carreteras en su jurisdicción como consecuencia de la operación en Jalisco.
Por su parte, la presidenta de México se refirió al operativo realizado por las fuerzas federales, que derivó en diversos bloqueos y otras reacciones en distintos puntos del país, y aseguró que existe «absoluta coordinación con los gobiernos de todos los estados», por lo que llamó a la población a mantenerse informada y en calma. A través de sus redes sociales, señaló además que el Gabinete de Seguridad ofrece información actualizada de manera permanente y que, en la mayor parte del territorio nacional, las actividades se desarrollan con total normalidad. Asimismo, expresó su reconocimiento al Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, las Fuerzas Armadas y el propio Gabinete de Seguridad, y remarcó que su administración trabaja cada día por «la paz, la seguridad, la justicia y el bienestar de México».
Consecuencias desconocidas
Air Canada suspendió temporalmente sus operaciones hacia y desde Puerto Vallarta citando una situación de seguridad en curso.
Su salida del terreno de juego criminal coloca a México en una situación desconocida, con el Mundial de fútbol a las puertas y la evidente capacidad del crimen organizado para provocar caos en ciudades y vías de comunicación. Ahora empieza la cuenta atrás de la previsible batalla por su sucesión.
Parte de la fortaleza del grupo criminal estos años radicaba en la supervivencia de sus principales operadores, con la excepción de Abimael Guzmán, alias Cuini, extraditado hace unos meses a Estados Unidos.
Oseguera era el último de una generación de narcotraficantes que, como el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada o Ignacio Coronel, habían iniciado sus actividades delictivas en el siglo pasado, cuando el PRI dominaba todavía México, desde el pueblo más pequeño hasta las cámaras de representantes, y el crimen se plegaba al poder oficial.

Con los años, las cosas cambiaron. El PRI perdió poder y las antiguas alianzas entre el crimen y el Estado desaparecieron. Los grupos criminales se fragmentaron y los nuevos que surgieron crearon y nutrieron potentes brazos armados mientras México se inundaba de armas procedentes de Estados Unidos. En esas aguas pescó el Mencho, el más hábil de todos.
Ya no queda ninguno en la calle. Los líderes del extinto Cartel de Sinaloa, El Chapo y El Mayo, cayeron presos y viven en cárceles de EE. UU., de donde es probable que nunca salgan. Ahora, el Mencho ha muerto en la misma región que lo vio crecer. Aunque había nacido y crecido en Michoacán, entre Apatzingán y Aguililla, donde se inició en el mundo del crimen, últimamente se escondía en Jalisco, su estado de acogida, en la accidentada región situada entre Guadalajara, sede de varios partidos del Mundial, y Puerto Vallarta, joya turística de la costa. Fuentes del gabinete de seguridad federal lo situaban cerca de Atequiza, pueblo mágico jalisciense.
Nacido el 17 de julio de 1966 en el pueblo de Naranjo de Chila, el Mencho era hijo de campesinos que emigraron a California, donde se tomó una de las pocas fotos que se tienen de él: aparece joven, con el pelo rizado y la mirada desafiante.
La otra, más conocida, con rostro sereno y bigote, es la que se ha usado siempre para tratar de identificar al creador de un imperio criminal, primero en el narcomenudeo, después como sicario y jefe de plaza, hasta convertirse en un gran narcotraficante a nivel mundial.
En su juventud emigró a Estados Unidos y, al regresar, se unió al narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal, alias «Nacho Coronel». Tras la muerte de este último, Oseguera Cervantes y Erik Valencia Salazar, alias «El 85», crearon el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Oseguera era la pieza más codiciada en la batalla contra el narcotráfico después de la caída de los líderes del Cartel de Sinaloa, Joaquín «El Chapo» Guzmán y Ismael «El Mayo» Zambada, o la expulsión a Estados Unidos de otro gran capo, Rafael Caro Quintero.
Agencias AP, Reuters y diario El País

















