Playa Bagdad, Tamaulipas, México.
La mañana comenzó tranquila en la desembocadura del río Bravo, donde pescadores y ambientalistas recorrían la franja de arena que conecta con el Golfo de México. De pronto, la rutina se quebró: una lancha proveniente del lado estadounidense cruzó las aguas y desembarcó en Playa Bagdad.
De ella descendieron varios hombres, identificados por testigos como militares norteamericanos. Sin mediar palabra, comenzaron a instalar seis señalamientos metálicos, algunos incluso dentro del mar. Los letreros portaban el sello del Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) y advertían que el área era “zona restringida”, prohibiendo fotografías, mapas o documentación. El texto incluía la amenaza de que cualquier persona o vehículo que ingresara podría ser detenido y registrado.
El desconcierto fue inmediato. Los pescadores observaron cómo, tras fijar los avisos, los hombres regresaban a su embarcación y se retiraban hacia territorio estadounidense. Para los ambientalistas de la organización Conibio Global, encabezados por Jesús Elías Ibarra, aquello fue más que un incidente: lo calificaron como una “invasión” en territorio mexicano, un acto que vulnera la soberanía nacional y que no puede pasar desapercibido.

La noticia corrió rápido. En Matamoros, las autoridades locales solicitaron la presencia del Ejército Mexicano para verificar la situación y retirar los señalamientos. El episodio encendió alarmas en la frontera: mientras Washington insiste en la urgencia de frenar el tráfico de fentanilo y los cárteles, la colocación de letreros en suelo mexicano se interpreta como un gesto de presión, un recordatorio de que la paciencia del vecino del norte tiene límites.
En las calles de Tamaulipas, la indignación se hizo sentir. “Primero vienen con letreros, mañana quién sabe con qué”, dijo un pescador. La escena del día deja una imagen impactante: soldados extranjeros colocando avisos en una playa mexicana, mientras el gobierno federal insiste en que “hay cooperación, no subordinación”.
Los letreros señalan que la propiedad es del Departamento de Defensa y ha sido declarada zona restringida por orden del comandante, siguiendo la directiva emitida por el secretario de Defensa según la Ley de Seguridad Interna de 1950.
Sin embargo, las estacas se colocaron en territorio mexicano, justo en la desembocadura del Río Bravo, e incluyeron seis señalamientos, algunos de ellos ubicados incluso dentro del mar.
Los letreros, en inglés y español, señalan que cualquier persona o vehículo que ingrese puede ser detenido y registrado, y que está prohibido tomar fotos, hacer anotaciones, dibujos, mapas o cualquier tipo de representación gráfica del lugar o de las actividades que allí se realicen.
Salvo que tengan una autorización específica del comandante, se informa que cualquier material de este tipo encontrado en manos de personas no autorizadas será confiscado.
Ante esta situación, se informó a las autoridades mexicanas competentes, ya que esta zona es un espacio ecológicamente sensible donde, gracias a nuestros monitoreos, hemos registrado la presencia de manatíes que han ingresado al Río Bravo, cocodrilos, así como aves migratorias y residentes, algunas de ellas catalogadas en riesgo o en peligro de extinción.
Esta zona es clave para el monitoreo de la fauna silvestre en el corredor costero del Golfo de México, por lo que la colocación de estos señalamientos por parte de ciudadanos estadounidenses en territorio nacional causa inquietud por las implicaciones ambientales y de jurisdicción que conlleva.
Tras recibir el reporte, elementos de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) acudieron al lugar y retiraron los carteles que habían colocado algunas personas, quienes permanecieron en una lancha observando cómo se retiraban los letreros.

La secretaría de marina emitió un comunicado oficial.
Ciudad de México a 17 de noviembre de 2025
Comunicado conjunto
Marina y Relaciones Exteriores informan hechos sucedidos en Matamoros, Tamaulipas el día de hoy
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informan que el día de hoy, derivado de un reporte, personal naval localizó y retiró, de manera preventiva, seis letreros de advertencia colocados en Playa Bagdad, Tamaulipas, cuya instalación generó dudas respecto a su procedencia y a su ubicación en el territorio nacional.
De acuerdo con la información recopilada por la Secretaría de Marina, el hallazgo se dio tras un reporte recibido, y durante las primeras consultas realizadas por el Consulado de México en Brownsville no se identificó confirmación de que los señalamientos hubieran sido colocados por alguna autoridad estadounidense.
La Secretaría de Relaciones Exteriores ha establecido comunicación sobre este incidente con la Embajada de los Estados Unidos en México. Asimismo, la Sección Mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) iniciará las consultas técnicas necesarias para esclarecer cabalmente el incidente, así como realizar la revisión que establecen los tratados vigentes de límites y aguas de los mapas e instrumentos que delimitan la frontera entre ambos países.
La SEMAR y la SRE refrendan su disposición para trabajar con las autoridades estadounidenses y con todas las instancias nacionales competentes, a fin de garantizar la certidumbre jurídica en la frontera común y fortalecer la cooperación que caracteriza la relación entre ambos países.
- Rumbo al Bicentenario de la Consolidación de la Independencia en la Mar –

















