Donald Trump anunció la medida el domingo como respuesta al fracaso de las conversaciones de paz con Teherán
EL CAIRO — Estados Unidos puso en marcha este lunes el bloqueo de los puertos y zonas costeras de Irán, una medida que eleva la tensión tras el fracaso de las negociaciones de alto el fuego y que ya ha provocado la paralización del tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
La operación comenzó a las 14:00 GMT —las 11:00 en Argentina—, después de que el Comando Central estadounidense (Centcom) anunciara que se aplicaría a todas las embarcaciones que entraran o salieran de puertos iraníes, independientemente de su bandera. No obstante, Washington aclaró que permitirá el tránsito de buques con destino o procedencia no iraní a través del estrecho.
En una publicación en su red Truth Social, el expresidente Donald Trump afirmó que la Marina iraní está «completamente aniquilada» y lanzó una advertencia directa: cualquier embarcación que se acerque al bloqueo será «eliminada» de inmediato. También afirmó que Estados Unidos utilizará el mismo sistema que emplea contra el narcotráfico en el mar y lo describió como «rápido y brutal».
En ese mismo mensaje, Trump añadió que se había detenido el 98,2 % de las drogas que ingresaban a Estados Unidos por vía marítima, en un intento por reforzar el impacto de su estrategia.
La decisión se produce tras el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán celebradas durante el fin de semana en Pakistán, que terminaron sin acuerdo y dejaron el escenario abierto a una nueva fase de confrontación.
El anuncio tuvo un impacto inmediato: según informes del sector marítimo, el ya reducido flujo de barcos por el estrecho de Ormuz, que había comenzado a recuperarse tras el alto el fuego, volvió a frenarse. Antes de la guerra, entre 100 y 135 embarcaciones cruzaban diariamente el estrecho; en los últimos días, apenas lo habían hecho unas pocas decenas.
Estrecho de Bab al Mandeb y Ormuz
El bloqueo tiene como objetivo aumentar la presión sobre Irán, que ha seguido exportando petróleo a pesar del conflicto, en muchos casos a través de circuitos informales que eluden las sanciones. También busca debilitar el control de Teherán sobre el estrecho de Ormuz, por donde circulaba cerca del 20 % del petróleo mundial antes del inicio de las hostilidades a finales de febrero.
Los mercados reaccionaron de inmediato: el precio del crudo estadounidense subió un 8 %, mientras que el Brent, referencia internacional, avanzó un 7 %, reflejando el temor a una nueva interrupción en el suministro energético mundial.

Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. Altos funcionarios advirtieron de que habría represalias si se implementaba el bloqueo. «Si ustedes pelean, nosotros pelearemos», afirmó el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, tras el regreso de la delegación negociadora.
La Guardia Revolucionaria, por su parte, aseguró que el estrecho de Ormuz sigue bajo «control total» de Irán y advirtió que cualquier embarcación militar se enfrentará a una «respuesta contundente», aunque confirmó que la vía marítima permanece abierta para el tráfico civil.
El colapso de las negociaciones dejó, además, sin claridad el futuro del alto el fuego vigente hasta el 22 de abril. Las conversaciones, las más importantes entre ambos países desde la Revolución Islámica de 1979, fracasaron debido a desacuerdos sobre el programa nuclear iraní.
Sin embargo, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, aseguró que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán «se mantiene» pese a algunos incidentes y tensiones recientes.

Estados Unidos exige que Teherán abandone el enriquecimiento de uranio, desmantele sus principales instalaciones y permita el control de su material nuclear. Irán, por su parte, rechaza estas condiciones y acusa a Washington de imponer exigencias excesivas.
En medio de la escalada, Trump volvió a endurecer su discurso y amenazó con atacar infraestructuras civiles iraníes si no hay concesiones. «En un día no les quedaría ni un solo puente en pie», advirtió.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su respaldo a la decisión estadounidense y afirmó que Irán incumplió las condiciones de las negociaciones. «Apoyamos esta postura firme», dijo, al confirmar que mantiene una estrecha coordinación con Washington.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero, ha dejado ya miles de muertos y ha causado daños en la infraestructura de varios países de la región. Entretanto, el estrecho de Ormuz, una de las vías navegables más importantes del mundo para el transporte de energía, vuelve a situarse en el centro de una crisis con impacto global.
Agencias AFP, AP y Reuters



