A la política mexicana le urgen nuevos liderazgos, ideas propositivas y esquemas estructurales verdaderamente democráticos. Sin embargo, el sistema de partidos políticos que ha imperado en México desde hace varias décadas ha imposibilitado cualquier tipo de avance en esta materia. Los políticos y las autoridades electorales se han negado sistemáticamente a quitarse la venda de los ojos y entender que los partidos políticos han dejado de servir a los intereses genuinos de la ciudadanía y en lugar de ello han permitido y solapado que los partidos se dediquen únicamente a preservar sus propios intereses.
Y, al mismo tiempo, en lugar de intentar contrarrestar este sistema que indudablemente ya está totalmente obsoleto y rebasado, prefieren seguir alimentándolo con la creación e irrupción de nuevos e intrascendentes partidos que aportan muy poco en lo sustancial a la democracia.
Así las cosas, el Instituto Nacional Electoral (INE), con la influencia y la mano negra de su consejera presidenta, Guadalupe Taddei Zavala y su secretaria ejecutiva, Claudia Arlett Espino, recién dispuso de otorgarle su registro nacional a cuatro organizaciones civiles para que a partir del 1 de julio se conviertan en partidos políticos, por lo que en las elecciones intermedias tendremos en pugna a diez actores prestos y dispuestos a vivir del presupuesto que para lo único que van a servir será para embolsarse millones de pesos que podrían destinarse en verdaderas prioridades y, por supuesto, para pulverizar el voto.
Por si no los conocen, aquí les comparto los nombres de estas cuatro sanguijuelas políticas… dos de corte totalmente pro-morenista y dos (dizque) de oposición:
La baraja empieza con Construyendo Sociedades de Paz, que registró su logo con las siglas CSP, que corresponden a las iniciales de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Detrás de este nuevo partido está nada menos que el diputado evangelista Hugo Éric Flores, un eterno vividor del erario. CSP es la tercera versión del Partido Encuentro Social, que en 2021 se transformó en Partido Encuentro Solidario y hoy simplemente se denominará “PAZ”.
De la mano de “PAZ” irá Que Siga la Democracia, agrupación creada como satélite de Morena en 2021 y que sólo sirvió para promover la revocación de mandato propuesta por López Obrador. Aquí los hilos los mueve el empresario Édgar Garza Ancira, quien supuestamente se desligó de Morena en medio de varias controversias y pleitos. Pero la realidad es que lo suyo será maquilarle a los guindas… como el PT y el PVEM.
El tercero es México Tiene Vida, una organización nacida en Monterrey, Nuevo León, ligada a pastores evangélicos y bien vistos por la Iglesia Católica, que defiende posiciones contra el aborto y la diversidad de género. Aparentemente, tienen vínculos con Donald Trump. Habrá que esperar lo que diga al respecto su líder nacional, el empresario regiomontano Jaime Ochoa Hernández.
Los últimos en sacarse la lotería… ¡perdón!, en obtener su registro, son la otrora “Marea Rosa”, que ya se llaman Somos México, una verdadera galería de cartuchos quemados con Guadalupe Acosta Naranjo como su rostro más visible, aunque aquí también tienen injerencia personajes como Xóchitl Gálvez, Cecilia Soto, Emilio Álvarez Icaza, Enrique de la Madrid y Gustavo Madero, entre otros.
¡Uy, qué ofertón!

Yazmín Alessandrini es una destacada periodista y escritora mexicana. Ha sido galardonada como «La Mujer del Año» por la Cámara Nacional de la Mujer. Ha recibido muchos reconocimientos por su trayectoria periodística.















