Editorial y cartón político por Paco Baca.
El Gran Salón del Pueblo en Pekín se vistió de gala para anunciar un “futuro fantástico” entre Estados Unidos y China. Fantástico, sí, pero sobre todo para la nueva línea de productos Trump™. Resulta que el expresidente encontró al proveedor perfecto: gorras a precio de fábrica, camisetas con descuento mayorista y hasta banderitas listas para la próxima campaña.
La soberanía se negocia como mercancía: Washington sueña con vender petróleo a Pekín y recibir a cambio cajas de gorras para repartir en mítines. El trueque del siglo: crudo por utilería electoral.
Pero la vitrina no se queda en China. Rusia aparece como socio estratégico, dispuesto a reforzar la alianza con su músculo energético y militar, mientras que el líder de Corea del Norte, con orejas bien paradas, escucha cada palabra como si se tratara de instrucciones para su próximo desfile de misiles.
Irán, por su parte, espera turno en la fila de proveedores: si logra ofrecer márgenes de ganancia, quizá también se convierta en socio… aunque lo que se revenda no sea petróleo, sino la dignidad de un pueblo.
El “futuro fantástico” no es diplomacia ni geopolítica: es un catálogo de Alibaba con sello Trump, donde China fabrica, Rusia respalda, Corea del Norte aplaude y Estados Unidos revende. Y en esa vitrina, la soberanía se vende al mayoreo, con envío gratis y sonrisa incluida.

















