Hoy ha quedado claro para muchos mexicanos que el gobierno se ha olvidado de lo esencial para subirse en un ring en el que tiene más que perder que ganar. El hecho de construir el discurso oficial, desde hace una semana, en defensa del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, utilizando nuevamente como escudo la soberanía nacional, resulta inaudito.
Los políticos no han podido comprender que a los ciudadanos de a pie nos preocupa mucho más el encarecimiento constante de la canasta básica, el saber si lograremos terminar el mes o si tendremos que recurrir algún crédito para hacerlo; cuestión que no solo afecta a las familias, sino también a la micro, pequeña y mediana empresas; las cuales sostienen alrededor del 70% del empleo formal, más que los debates sobre si un gobernador señalado por el gobierno de los Estados Unidos es inocente o culpable.
Seamos realistas: cuando bancos y neobancos como Kapital ofrece créditos para cubrir nóminas, lo que refleja es que las empresas están con presiones financieras importantes, por lo que requieren de financiamientos para cubrir gastos esenciales que les permitan continuar con su operación. Esta situación es preocupante si observamos los datos que acaba de publicar el INEGI en días pasados, que reportan una caída del 0.8% en el primer trimestre del presente año, siendo el arranque mas bajo desde el 2020, evidenciando un estancamiento en la generación de riqueza tanto para las empresas como para los trabajadores, y en consecuencia para el Estado.
Por ello, es pertinente recordar a quienes hoy dirigen el destino del país, que su prioridad debe ser el bienestar y desarrollo de todos los mexicanos, y no únicamente los intereses de su partido. Casos como el de Rocha Moya e Inzunza deben resolverse conforme a derecho y no desde la palestra política, mientras el poder ejecutivo que tiene la responsabilidad de administrar el país, debe concentrarse en generar condiciones para la inversión, creación de empresas y mayor recaudación.
De no hacerlo con urgencia llegará un momento en que los programas sociales, que tanto se presumen, no tendrán los recursos suficientes para sostenerse. Es importante recordar que son las empresas, los emprendedores y las personas físicas, los que generan la riqueza del país a través de su trabajo y operación, y que el gasto público depende en gran medida de los tributos que ellos pagan.
Es momento de llamar la atención de nuestros gobernantes. México vive momentos complejos que pueden agravarse si se continúa privilegiando la politiquería por encima de un verdadero proyecto de nación en el que todos participemos.
Estamos, además, aproximadamente a 40 días de que inicie la Copa Mundial de futbol 2026, un evento que por su naturaleza debería detonar la economía, especialmente en el sector turístico y su cadena productiva. Sin embargo, en lugar de generar un entorno propicio para aprovechar esta oportunidad, nos encontramos inmersos en tensiones políticas y económicas con nuestro principal socio comercial.
Es un momento de poner los intereses de la nación por encima de los partidistas, dejando de lado las campañas políticas permanentes desde el poder y enfocándonos en lo es verdaderamente importante: la revisión del Tratado entre México Estados Unidos y Canadá, la implementación del plan México de forma acorde a las necesidades del país, y el fortalecimiento de la productividad de las empresas, así como la simplificación administrativa que permita la generación de empleos.
Así mismo, es prioritario revisar los programas sociales para establecer correctamente sus lineamientos y definir con mayor precisión a sus beneficiarios, utilizando criterios de ingresos como los deciles económicos y priorizando a quienes se encuentren los niveles más bajos (I al V decil de ingreso), con el fin de fortalecer realmente el desarrollo humano de quienes lo reciben.
Es momento de una catarsis nacional, donde expresemos lo que nos afecta no solo con palabras, sino con acciones. Debemos construir un nuevo paradigma en el que los ciudadanos defendamos nuestros derechos y exijamos a los gobernantes las acciones necesarias para recomponer la situación del país, dejando de lado las divisiones artificiales que nos colocan como adversarios, cuando históricamente los mexicanos nos hemos distinguido por nuestra resiliencia y solidaridad.
México no está pidiendo confrontación, está exigiendo dirección. Y si quienes gobiernan no entienden que el tiempo político es finito y el tiempo del ciudadano es diario, entonces el costo no lo pagará el poder en el discurso… lo pagará en las urnas.

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC

















