Marx Arriaga: el comunista que nunca entendió a ningún Marx

Editorial

Cartón y texto por Paco Baca.

Hay quienes confunden ideología con ideas, y Marx Arriaga es el ejemplo vivo de esa confusión. Ex director de libros de texto de la SEP, hoy pretende perpetuarse en su oficina como si fuera un monumento a la cerrazón. Solo falta que anuncie una huelga de hambre para completar el cuadro tragicómico.

El problema no es llamarse Marx, sino no haber entendido jamás a Carlos Marx. Ni siquiera leyendo los panfletos socialistas de Rius logró captar la esencia, y mucho menos acercarse al ingenio de Groucho Marx, cuya comedia le queda tan lejana como la modernidad que lo rebasa.

Arriaga se enorgullece de su servilismo a una corriente populista que presume transformación, pero que en realidad es un remedo panfletario. Una ideología sin ideas claras, con mucho dogma y cero visión de futuro. Pretender adoctrinar a niños del siglo XXI con pensamientos arcaicos del XIX no habla de pedagogía, sino de un espíritu anquilosado que confunde pasado con porvenir.

La cacareada “transformación” que defiende no es más que un eco de las peñas de música cubana donde se recitaban consignas mientras la modernidad pasaba de largo. Hoy, en pleno siglo XXI, esa insistencia en imponer ideología sobre ideas revela más nostalgia que propuesta, más cerrazón que apertura, más inercia que innovación.

En resumen: Marx Arriaga no es Carlos Marx, ni Groucho Marx. Es apenas un funcionario atrapado en su propio panfleto, incapaz de entender que el futuro no se escribe con consignas, sino con ideas.