Editorial de Paco Baca.
El 22 de febrero de 2014, Joaquín “El Chapo” Guzmán fue capturado en Mazatlán. Doce años después, en la misma fecha, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, cayó tras un operativo que buscaba su captura. Dos líderes que dominaron federaciones enteras del narcotráfico fueron neutralizados en idéntico día del calendario. Se cierra un ciclo y se abre otro: el mapa criminal apunta ahora a una “balcanización” del narco, con células más pequeñas, más violentas y más difíciles de rastrear.

La mayoría de los medios replican la narrativa oficial, pero lo que pasa desapercibido es la sincronía de las fechas. No es la primera vez: Manuel Noriega fue capturado el 3 de enero de 1990, y Nicolás Maduro cayó también un 3 de enero, en 2026. Coincidencias que, vistas desde la política y el poder, no son casuales.

El trasfondo oculto
Los gobernantes —y esto lo saben bien los iniciados— recurren a grupos de conocimiento esotérico para tomar decisiones estratégicas. Fechas, números y símbolos no se eligen al azar: se ritualizan. Se busca que el calendario mismo legitime la acción, que la caída de un líder se inscriba en un ciclo mayor de corrección y cierre. Muchos gobiernos utilizan brujos, visores remotos y magos para adelantarse a los acontecimientos y buscar la influencia de entidades y potestades. Lo muestran con sus rituales en el Zócalo y en recintos secretos. Ningún gobierno está exento de estas influencias: por eso buscan fechas y lugares específicos para operar. El misterio sigue rodeando estas “coincidencias”.

Claves cabalísticas
- El poder del número: cada fecha vibra con una energía específica. Que dos capturas ocurran el mismo día revela un patrón de justicia y ajuste colectivo.
- El doble como testimonio: dos caídas paralelas confirman que el ciclo se cumple, que el cambio profundo es inevitable.
- Fin de ciclo: la Cábala enseña que ciertos días concentran energías de purificación. La coincidencia es un acto de tikún, una corrección que reordena lo desequilibrado.
Lectura espiritual
Más allá de lo policial, el mensaje es de purificación colectiva: la sociedad está lista para soltar viejas estructuras de poder. La simultaneidad recuerda que los destinos individuales están entrelazados en un mismo tejido espiritual. Y que todo acto deja huella: la fecha es espejo de las consecuencias inevitables.
El secreto de las logias
Quien entiende el ocultismo sabe que detrás hay rituales que combinan números, fechas y estructuras. Las mansias, la numerología y la astrología permiten adelantarse al destino de personas y naciones. Muy pocos acceden a ese conocimiento segmentado en trece puertas de destino. Los que lo dominan, transforman la realidad como el alquimista convierte metales en oro.
Hoy, una puerta se ha cerrado y tres se han abierto. Tres eventos marcarán este año. La caja de Pandora sigue abierta, y alguien lo sabe. Lo saben quienes trabajan desde logias, templos y cavernas, recurriendo a rituales ancestrales que hacen que lo diseñado parezca mera coincidencia. Lo demás, para el mundo, es solo “casualidad”.


















