“El T-MEC: tratado de libre chantaje”

Editorial ENLACE DIARIO

Por Paco Baca.

“El T-MEC: tratado de libre chantaje”

¿Quién dijo que el amor dura para toda la vida?… ¿Quizás el mismo que pensaba que los tratados de libre comercio eran para siempre? Pues no… Donald Trump, con su estilo único y su amor por los giros dramáticos, decidió que el T-MEC no era un compromiso de largo plazo, sino un contrato de renta anual con opción a chantaje. Mientras México y Canadá pedían un poco de paz y certidumbre hasta 2042, Washington les respondió con un clásico: «Nos vemos cada año en la mesa… y ya veremos qué pasa».

Así, el T-MEC pasó de ser un pacto sólido a un reality show político donde cada verano se juega la carta del chantaje: un poco de migración para México, un poco de lácteos para Canadá, y si no, pues a renegociar otra vez. ¿Planeación a largo plazo? Olvídenlo, aquí la palabra es incertidumbre y presión constante.

En el escenario, tenemos a Trump, el maestro del espectáculo, usando el tratado como su juguete electoral; a Claudia Sheinbaum, que intenta mantener la dignidad y la soberanía mientras su equipo económico busca cómo no ahogarse en este mar de revisiones; y a Mark Carney, atrapado entre la sonrisa diplomática y la realidad de un vecino que negocia como vendedor de feria.

Las cifras no mienten, aunque el drama las quiera opacar: más de 1.5 billones de dólares en comercio trilateral en 2025, México con más del 80% de sus exportaciones a EE.UU., y Canadá con cerca del 75% de sus ventas externas allá. Pero ahora, todo eso está sujeto a la voluntad anual de un presidente que parece más interesado en el show que en la estabilidad.

¿Y qué nos espera en los próximos años? Inversiones que se frenan, cadenas de suministro que buscan refugio en Europa y Asia, y discursos soberanistas que suenan bien, pero que en la práctica no cambian mucho. Si la tensión crece, el T-MEC podría morir antes de 2036, dejando un panorama fragmentado donde las empresas buscarán otros acuerdos, y el gran chiste será que el «tratado de libre comercio» terminó siendo un «tratado de libre chantaje».

En resumen, el T-MEC ya no es el motor del desarrollo regional, sino un circo anual donde México y Canadá quieren estabilidad, y Washington les vende incertidumbre con garantía extendida. Bienvenidos al show del chantaje comercial.