La inteligencia artificial y el examen de la UNAM: ¿herramienta o bloqueo del pensamiento?

Editorial por Paco Baca.

La Universidad Nacional Autónoma de México, orgullo académico del país, decidió subirse al tren de la inteligencia artificial contratando a la empresa Territorium para aplicar exámenes de bachillerato y de ingreso. El contrato, valuado en más de 31 millones de pesos, presumió incluso nueve puntajes perfectos en la primera edición digital. Hasta ahí, todo parecía un triunfo tecnológico digno de portada. Pero pronto el experimento se convirtió en un quilombo nacional: estudiantes denunciando irregularidades, padres cuestionando la transparencia y académicos alertando sobre el riesgo de delegar la evaluación a un algoritmo.

Los defensores de la IA argumentan que la automatización garantiza imparcialidad, rapidez y cobertura masiva. Los detractores, en cambio, señalan que la máquina no mide la angustia del estudiante, ni la desigualdad de acceso a internet, ni la trampa sofisticada del que sabe manipular sistemas. En otras palabras: la IA puede ser tan justa como un árbitro comprado en la liguilla.

El dato duro es que la UNAM no improvisó: ya había probado el sistema en bachillerato, con resultados que se vendieron como “modernización educativa”. Sin embargo, la polémica actual revela que la inteligencia artificial no solo corrige exámenes, también desnuda las fragilidades de la institución. ¿Qué pasa cuando la autonomía universitaria se subordina a un software privado? ¿Qué significa que el futuro de miles de jóvenes dependa de un algoritmo que ni siquiera entienden?

La ironía es que la IA, diseñada para “facilitar el aprendizaje”, termina siendo protagonista de un examen que debería medir precisamente la capacidad de pensar por sí mismo. El estudiante se enfrenta a una paradoja: estudiar con herramientas digitales que prometen ampliar su horizonte, pero rendir cuentas a un sistema que puede reducirlo a un número binario.

Y aquí la pregunta que queda flotando, como un eco filosófico en el aula virtual: ¿la inteligencia artificial será la gran herramienta que libere al estudiante de la esclavitud del pizarrón y lo catapulte hacia la autonomía del pensamiento, o el bloqueo que lo encierre en una caja negra donde la única libertad posible sea obedecer al algoritmo?